Cómo crear “kabukis” en redes sociales

Kabuki digital

Los llamados kabukis son perfiles en redes sociales de personas que en realidad no existen. Normalmente llevan un estilo de vida lujoso y digno de envidiar. Son verdaderos influencers, con la única pega de que no pueden atender eventos en directo. ¿Y para qué se usan? Para vender determinados productos a una audiencia muy específica. ¿Te he despertado el interés?

Sabemos que hay perfiles falsos en todas las redes. Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest y Snapchat (por nombrar algunos) tienen mecanismos para detectarlos y eliminarlos. Pero los llamados kabukis pasan esos exámenes siempre con éxito. Porque aunque no existan en la vida real, todo lo que hay detrás está meticulosamente construido para que parezcan reales. Empresas como 3lemon se dedican a “cultivar” estos perfiles para luego ofrecer sus miles (o millones) de seguidores a sus clientes para promocionar sus productos. El director de la agencia, Fernando Monzón, afirma que estos perfiles son más baratos y eficaces que los influencers de carne y hueso. Además, su público está segmentado específicamente para los productos que estas cuentas van a promocionar una vez acumulen suficientes seguidores. Y bien, ¿cómo lo hacen*?

*La siguiente parte no es el “manual” de 3lemon, ni tiene nada que ver con ellos. Es una recopilación de información y buenas prácticas en redes que he acumulado personalmente.

1. Determinar quién debe ser el kabuki

Las marcas normalmente buscan los influencers que más se aproximen a su público objetivo. Pero como esto se trata de crear uno desde cero, vamos a hacerlo al revés. En función de los productos que queramos que este kabuki promueva, vamos a determinar a qué público se va a dirigir. Para ello, necesitaremos el clásico perfil del consumidor que se utiliza comúnmente en marketing.

La lógica es sencilla: vamos a crear una persona ficticia que será el prototipo de consumidor de los productos a promocionar. Pero lo vamos a hacer tan “guay” que toda la gente que comparta esos intereses se va a querer relacionar con el/ella.

El perfil del consumidor nos dará la edad, el sexo, la localización geográfica, el nivel de ingresos, las preferencias y el estilo de vida de este kabuki. Lo siguiente es ponerlo todo en una historia de vida coherente.

 

selfie de un kabuki digital

2. Dar vida al personaje

A partir del prototipo de cliente determinado anteriormente se diseña una vida entera que tenga coherencia con quien deberá ser el kabuki. Quizás esta información no se haga pública, pero es importante tener una historia “real” para que el personaje parezca real. De esta manera, el “granjero” que lo “cultive” tendrá más claro qué diría y qué no diría jamás ese kabuki.

Esta parte incluirá una historia completa de vida y una muestra de lenguaje (expresiones que utilizaría, palabras, hashtags…). Conviene que la historia incluya una parte de autosuperación. Que el personaje haya superado obstáculos en su vida hace que más personas se identifiquen (o se quieran identificar) con él.

3. Creación de contenido

El kabuki necesitará un actor que interprete su rol y cuya cara aparezca en las fotos. Como ya está establecido qué estilo de vida lleva y por dónde se mueve, un par de sesiones de fotos deberían generar material para meses. Tampoco es necesario que el actor aparezca en todas las fotos. A veces basta con tomar una foto de un plato en un restaurante de lujo o unas zapatillas para correr en su caja. Las personas reales tampoco salen siempre en sus posts. Es importante planificar muy bien la sesión de fotos. Para eso, conviene establecer previamente una línea temporal futura: qué va a hacer el kabuki, sobre qué va a publicar cada día. De esta manera, se podrían tomar exactamente las fotos necesarias para los próximos meses y evitarás que el kabuki vista siempre la misma ropa.

Aquí deberás tener en cuenta también aspectos de estilo, como por ejemplo mantener una gama cromática de las fotos. Lo que eso consigue es dar más estilo al perfil y hacerlo más visualmente atractivo.

4. ¡A farmear!

Con todos los preparativos listos, llega finalmente la hora de crear el perfil en las redes. Después de llenar de información personal y publicar algunos posts, es hora de interactuar con personas reales (o incluso otros kabukis) para dar el perfil a conocer. Sabemos que el contenido que va a generar este perfil va a ser de calidad (¡lo hemos planificado todo ya!), así que lo que nos hace falta es que otros usuarios lo descubran y quieran interaccionar con él. Para eso necesitaremos: un buen uso de hashtags, iniciar interacciones y monitorear qué tipo de contenido está generando engagement en cada momento.

Si pensabas que crear y alimentar un kabuki en redes sociales era una manera fácil, rápida y barata de promover productos, ya ves que te estabas equivocando. Es cierto que es mucho más barato que otras formas de promoción, pero también es mucho trabajo y una inversión considerable de tiempo y recursos. También debería advertirte que esto es una guía superficial para que te hagas una idea del trabajo que hay detrás de un buen kabuki digital. Si alguien quisiera escribir un manual para hacerlo paso a paso, creo que sería más largo que la bíblia.

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